Ernest Hemingway

Ernest Hemingway / 1899

Ernest Hemingway cuando terminó sus estudios medios en 1917, se negó a entrar en la universidad y empezó a trabajar en el rotativo Kansas City Star.

Quiso alistarse en el ejército cuando los EEUU se implicaron en la I Guerra Mundial pero tubo que conformarse como integrante de la Cruz Roja al ser rechazado por una antigua lesión en el ojo.

Regresa a su país en 1919 y se contrae matrimonio. Después de la guerra fue corresponsal del Toronto Star hasta que se marchó a vivir a París, donde conoció a los escritores exiliados Ezra Pound y Gertrude Stein que le animaron a escribir obras literarias.

En 1927 regresó a Estados Unidos, donde se casó en segundas nupcias y en 1930 se instala en su casa en Cayo Hueso (Florida), sería  su lugar de trabajo, pesca y descanso alternando temporadas en África.

Durante la Guerra Civil española Ernest Hemingway viene a nuestro país como corresponsal cargo que desempeña durante la II Guerra Mundial.

Acabada la guerra Hemingway se establece en Cuba, cerca de La Habana, y en 1958 en Ketchum, Idaho donde falleció dos años más tarde disparándose un tiro con una escopeta.

Hemingway utilizó sus experiencias de pescador, cazador y aficionado a las corridas de toros en sus obras. Su estilo se caracteriza por los diálogos nítidos y lacónicos y por la descripción emocional sugerida. Su vida y su obra fueron una gran influencia en los escritores estadounidenses de la época.

Muchas de sus obras están consideradas como clásicos de la literatura en lengua inglesa. Constituye un modelo de novelista moderno basado en su propia leyenda personal en donde su obra y su vida se confunden; leyenda que si querer crear, sí alimentó sin descanso.

Fue uno de los escritores más importantes en la época de descanso entre las dos guerras mundiales, Hemingway describe en sus primeras obras la vida de dos tipos de personas: hombres y mujeres despojados por la II Guerra Mundial de su fe en los valores morales en los que antes creían, y que viven despreciando todo de forma cínica excepto sus propias necesidades afectivas de un lado y por otro, hombres de carácter simple y emociones primitivas, como los boxeadores profesionales y los toreros, de los que describe sus valientes y a menudo inútiles batallas contra las circunstancias.

Primeras creaciones

Sus primeras creaciones fueron, en 1923 Tres relatos y diez poemas( libros de cuentos),en 1924  En nuestro tiempo(reflejo de su juventud), Hombres sin mujeres en 1927 ( libro que incluía el cuento ‘Los asesinos’, notable por su descripción de una muerte inminente), y El que gana no se lleva nada en 1933(en donde  describe las desgracias de los europeos).

Fiesta en 1926 que le otorgó la fama, narra la historia de miembros de la llamada generación pérdida del periodo posterior a la I Guerra Mundial en su viaje a Francia y a España.

En 1929 publicó su segunda novela importante, Adiós a las armas, inolvidable historia de un amor entre un oficial estadounidense del servicio de ambulancias y una enfermera inglesa desarrollada en Italia durante la guerra.

Siguieron Muerte en la tarde 1932, verdadero tratado de tauromaquia, a la vez que un himno apasionado en que celebra las bellezas de la sangrienta fiesta española, artículos sobre corridas de toros, y Las verdes colinas de África en 1935, escritos sobre caza mayor.

Durante este tiempo había reflejado en sus obras la impotencia y el fracaso pero a partir de 1930 se desarrolla una preocupación por la problemática social, hecho que se pone de manifiesto en: Tener y no tener (1937), La quinta columna, los primeros cincuenta y nueve relatos (1938),en ella condena sin piedad las injusticias sociales, políticas y económicas.

En 1940 sale Por quién doblan las campanas, inspirada durante su estancia en España durante la Guerra Civil en donde intenta expresar la pérdida de la libertad en cualquier parte sin poder controlar; fue la novela más vendida de Hemingway.

Más tarde vendrían Hombres en guerra (1942), que él editó y la novela Al otro lado del río y entre los árboles (1950), El viejo y el mar (1952) sobre un pescador cubano por la que ganó el Premio Pulitzer de Literatura en 1953.

En 1954 Ernest Hemingway recibió el Premio Nobel de Literatura, antes de su muerte publicaría Poemas completos (1960).

Y de manera póstuma se encuentran las obras París era una fiesta en 1964, Enviado Especial en 1967 que reúne reportajes y artículos periodísticos, Primeros artículos en 1970, Islas en el Golfo, en el mismo año y la que no terminara El jardín del Edén en 1986,aún hay más de 3000 páginas de manuscritos sin publicar.

Recientemente ha aparecido otra novela póstuma, Al romper el alba, escrita en 1952 sobre sus experiencias en un safari en Kenia.

Hemingway constituye, junto a Faulkner, la figura más relevante de la literatura estadounidense de la primera mitad del siglo XX y es uno de los escritores contemporáneos más influyentes e innovadores, tanto por su estilo seco y preciso como por su capacidad para resumir en sus héroes su propia vida y las tensiones morales de la década de 1920.

Hemingway siempre sostuvo que su talento fue obra de una paciencia tenaz y de gran disciplina dentro de su  indisciplina. Todas sus obras fueron escritas varias veces y corregidas una y otra vez, desechando todo lo superfluo hasta lograr ese estilo peculiar tan característicamente suyo.

Ernest Hemingway y Ronda.

Enamorado de España desde que la visitó por los años veinte desarrolló, una especial conexión con Ronda, con el mundo del toro y con los toreros, gran amigo de Antonio Ordóñez y ferviente admirador de la Corridas Goyescas.

Todo ello se debió a una escala que hizo en Madrid viniendo de África donde le asaltó la curiosidad y el interés por ver torear a Antonio Ordóñez y a Luis Dominguín su gran oponente casi al término de la temporada taurina.

Se enamoró del arte y de la manera que tenían estos toreros de enfrentarse a sus miedos en la lidia con el toro.

Así venía a Ronda a contemplar las Corridas Goyescas acompañado de Antonio Ordóñez a ver al Niño de la Palma y a elevar la fiesta taurina en su literatura atravesando las fronteras.

En su recuerdo la Ciudad de Ronda le da su nombre a un paseo emblemático en la ciudad bordeando el parador y justo en el precipicio del Tajo hasta llegar a la Plaza de España y al Puente Nuevo sobre el Río Tajo.

Hemingway dejó escrito sobre Ronda: “Es a Ronda a donde habría que ir, si vais alguna vez a España a pasar una luna de miel o con una amiguita.

La ciudad entera y sus alrededores son un decorado romántico. (…) Bellos paseos, buen vino, excelente comida, nada que hacer…

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